Población de Soria
La población de la ciudad es de 38.004 hab. (2006), por lo que es la
51ª capital de provincia por su población, superando sólo a Teruel.
Historia de Soria
Soria entró en la Historia de la mano de los romanos. Sin embargo, en
el actual cerro del Castillo se han descubierto restos de un asentamiento
más antiguo supeditado, sin duda, a la existencia de Numancia. Bartolomé
de Torres, en su Topografía de la ciudad de Numancia, asegura que el
castillo de esta ciudad tomó el nombre de Oria de un caballero griego
llamado Dórico, capitán de los dorios, que llegó a Soria desde Acaya.
De esta noticia deducen algunos historiadores que los primeros pobladores
de la actual Soria fueron los dorios. No obstante, nada a este respecto
ha corroborado la arqueología y para otro grupo de expertos los primeros
pobladores de Soria fueron los suevos, cuyos reyes, según Tutor y Malo
en su Compendio historial de las dos Numancias, establecieron en ella
una de sus cortes.
Ambas hipótesis han caído en desuso con el paso del tiempo porque ningún
documento las acredita de manera fidedigna. Parece lógico suponer que
la palabra «Soria» deriva de dauria, a su vez derivada de daurius, es
decir, Duero. A estas versiones, sobre el origen del nombre de Soria,
se suman la de Pedro de Rúa, que deriva Soria de Sarra, nombre de la
ciudad de Tiro, y de sarranos, sus moradores, de donde viene sorianos.
En un libro de armas se narra que cuando Alfonso VII el Emperador reedificó
Soria se descubrió una gran piedra con un signo grabado que recordaba
a una «S», la cual se añadió al castillo de Oria y dio la actual voz
Soria.
En el año 869, en plena conquista árabe, Soria saltó de nuevo a las páginas
de la Historia con motivo del levantamiento de Solimán ben Abús contra
el emir de Córdoba que envió a su hijo, Al-Hakan, para sofocar el alzamiento.
La reconquista de Soria
Durante el siglo XI se convirtió en un importante enclave estratégico
por su situación junto al Duero y marcó el límite entre los dominios
cristianos y musulmanes en la denominada «marca del Duero» o «línea del
Duero». A comienzos del siglo XII el rey Alfonso I el Batallador, la
conquistó definitivamente a los árabes y la repobló situando la frontera
más al sur. Sin embargo, Soria siguió siendo un enclave estratégico debido
a las luchas por el territorio entre los reinos de Castilla y León (a
cuya tutela pasó en 1134), Navarra y Aragón.
Ermita de la Virgen del MirónAlfonso VIII mantuvo la independencia del
reino de León gracias a la ayuda prestada por los sorianos y, en agradecimiento,
otorgó a la ciudad una serie de privilegios. En 1195 Sancho el Fuerte
tomó la ciudad y a comienzos del siglo XIII conoció uno de sus períodos
más florecientes gracias a su situación fronteriza. El comercio, en manos
de los judíos, hizo de Soria una ciudad importante. Los judíos ampliaron
la aljama, situada en los límites del castillo, y dieron riqueza a la
ciudad. Según Marcel «en el castillo de Soria, dentro del muro principal,
hay un cuerpo espacioso en el cual antiguamente hubo trescientas casas
y un templo, que hoy dura, aunque arruinado. Muchas de estas casas dicen
que eran de judíos, y aquella población, con la que había por fuera,
se llamaba alhama».
Durante el reinado de los Reyes Católicos se interrumpió la narración
histórica de Soria porque tras la unión de los reinos de Aragón, Navarra
y Castilla la ciudad dejó de ser un enclave estratégico. Esta situación
se prolongó durante la primera mitad de la Edad Moderna , para recuperar
Soria su protagonismo en la historia con la guerra de Sucesión, al defender
la causa de Felipe V, y proteger de las pretensiones aragonesas la línea
fronteriza (1706-1707).
En 1808, tras la invasión francesa de la Península Ibérica , se constituyó
en Soria una Junta de Armamento y Defensa que organizó el regimiento
o Batallón de Numantinos activo en los frentes de Logroño y Sigüenza.
El 20 de noviembre de 1808 las tropas francesas se presentaron a las
puertas de Soria y se entregaron al saqueo. La ciudad quedó en llamas
y hubo que esperar a la segunda mitad del siglo XIX para que recuperara
sus índices de población y riqueza.
Soria Hoy
En la actualidad Soria puede definirse como una capital pequeña (38.004
habitantes), pero activa gracias a la industria del turismo, que conserva
en parte su carácter histórico y medieval, y rincones, que rezuman esa
magia que ha seducido a los viajeros de todos los tiempos.
Con un 2'4% de la superficie nacional, Soria tiene una población que
representa menos del 0'19% y bajando, con una media de 292 nacimientos
anuales, que también disminuye anualmente. Su crecimiento vegetativo
es menor a 386. Respecto al valor añadido, es de 132.668 millones de
las antiguas pesetas, el último de España.
Actualmente el retroceso en la población soriana ha supuesto que la mano
de obra sea escasa, debido al constante éxodo de sorianos hacia otras
provincias (Zaragoza es la provincia de España con más sorianos residentes);
la población está envejecida y apenas hay natalidad, lo que ha supuesto
que la densidad de población de la provincia sea inferior a la del desierto
del Sahara.
Las distintas administraciones centrales han contribuido al aislamiento
de la provincia mediante el escaso impulso a su desarrollo económico,
la eliminación de líneas de ferrocarril y la escasa oferta formativa
en cuanto a estudios superiores.
Museo Numantino de Soria
Museo Numantino El museo arqueológico de Soria recibe el nombre de Museo
Numantino y recoge buena parte de los hallazgos de la cercana Numancia.
Surgió de la fusión de los museos Provincial y el Numantino de Soria.
El museo Provincial databa del siglo XIX y fue creado a raíz de las Comisiones
de Patrimonio Histórico-Artístico que se crearon con la Desamortización
de Mendizábal en 1835. Fue inagurado en la figura de museo en 1913. El
Numantino se desarrolla a raíz del estudio del yacimiento de Numancia,
este se comenzó a realizar en la década de los años sesenta del siglo
XIX y adquirió vigor entre los años 1906 y 1923. En 1914 se crea el museo
que se inauguró en 1919.
En 1932 el museo Provincial cambio el nombre a museo Celtibérico y en
1941 se juntan ambos aunque manteniendo su independencia. En 1968 se
produce la unión definitiva e integra de ambos centros llamándose Museo
Provincial de Soria, primero, Museo de Soria después y por último Museo
Numantino. En 1989 se realizó una reforma integral del mismos en la que
se amplió la superficie de exposición hasta los 7.000m².
La exposición permanente presenta, de forma cronológica, la historia
de la provincia de Soria. Comienza por el Paleolítico Inferior y pasa
al Paleolítico Superior donde destaca la pieza Solutrense conocida como
Placa de Villalba. Los yacimientos de la zona suroeste de al provincia
suministran una gran cantidad de objetos Neolíticos. La cultura Campaniforme
y la Edad del Bronce están también representadas importantes piezas como
las pertenecientes al depósito de Covelda y la estela menhir de Villar
del Alba.
La Edad del Hierro tiene su representación obtenida en varios yacimientos,
pero destacan los de Numancia, Tiermes y Uxama. Este periodo ocupa la
exposición de las salas de los pisos superiores que conforman la Sección
Celtibérica.
La ocupación romana, que produjo importantísimos cambios sociales y políticos.
En el museo se muestra los restos procedentes de loa yacimientos de Cuevas
de Soria, Santervás del Burgo y de Quintanares de Rioseco entre otros
destacando también los hallados en Numancia.
Hay representación visigótica que procede de lugares que ya estaban consolidados,
como las ciudades de Numancia, Osma y Tiermes.
Hay importantes piezas musulmanas ya que su presencia fue fuerte en la
provincia donde organizaron la Marca Media con capital en Medinaceli.
Después de los musulmanes las repoblaciones cristianas dejaron implantaciones
importantes en el arte románico y gótico.
La exposición Celtibérica esta también ordenada con criterio cronológico
y se divide en tres grandes periodos, el antiguo, el pleno y el tardío
con muchas piezas en todos ellos. Destacan los ajuares funerarios donde
hay espadas de frontón y de antenas, fíbulas, pectorales de placa o de
espirales así como urnas funerarias. También es relevante la parte de
cerámica.
El recorrido esta adaptado para invidente y deficientes visuales a quienes
se destina una serie de piezas y reproducciones que pueden ser tocadas.
Soria Mágica
A comienzos del siglo XII el rey Alfonso I el Batallador conquistó definitivamente
la ciudad de Soria a los árabes y la repobló. Fue entonces cuando favoreció
el asentamiento de las tres Ordenes Militares que tuvo Soria: Los Caballeros
Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, los de la Orden del Temple y
los de la Orden de Calatrava. Estas Ordenes Militares protegían a los
peregrinos y les daban cobijo a la vez que protegían la ciudad.
Cruz de MaltaEsta Orden fue fundada en Palestina en el siglo XI, fue
primero hospitalaria (atención de los hospitales de peregrinos a Jerusalén),
pero tomó pronto carácter militar en su lucha contra los musulmanes,
en el marco de las Cruzadas. Sus caballeros recibían el tratamiento honorífico
de frey antepuesto a su nombre. Actualmente se denomina Orden de Malta.
En Soria Alfonso I el Batallador cedió en 1134 unos territorios lejos
del centro urbano, al otro lado del río, en retiro y sosiega a la vera
del camino, para cumplir con el motivo con que lo erigieron los Hospitalarios:
dar apoyo a los peregrinos. En estos terrenos se encontraba la pequeña
iglesia del siglo XII a la que le añadieron el magnífico claustro que
ahora contemplamos y las dependencias monacales, actualmente desaparecidas,
en el siglo XIII. Tal vez pudo ser templario en sus orígenes, aunque
no hay ningún documento que lo demuestre. Fue abandonado a principios
del siglo XVIII.
Los caballeros templarios, escribe Becquer, cabalgan fantasmagónicamente
en la "Noche de Todos los Santos" sobre la colina del Monte
de las Animas situada junto al monasterio.
San Juan de Duero
Caballeros de la Orden del Temple
La cruz templaria, símbolo de la ordenLa Orden del Temple fue una orden
medieval de carácter religioso y militar cargada de tintes legendarios,
nacida después de la primera cruzada. Fue fundada en Jerusalén en 1118
por nueve caballeros franceses, con Hugo de Payens a la cabeza.
La tradición de presencia templaria en la provincia de Soria se ha perpetuado
a lo largo de los siglos, y existen, al menos, quince enclaves relacionados
con la Orden del Temple. En 1270 los templarios comenzaron la construcción
del monasterio de San Polo en la ciudad de Soria. Terminan una particular
iglesia, volumen más importante de lo que sería la encomienda. Sitio
de defensa, huerta, hospedería e iglesia seria San Polo durante la estancia
de los templarios. En la ermita de San Saturio hay curiosidades que hacen
referencia a los templarios.
El Duque de Soria Beltrán Du Guesclin, fue Gran Maestre Neo-Templario
a mediados del siglo XIV, trece años antes de recibir el ducado de Soria,
en 1370, y las plazas de Almazán, Morón, Monteagudo, Deza, Atienza y
Serón de Nágima por concesión de Enrique de Trastámara.
Entre sus muros otra vez de la mano de Gustavo Adolfo Bécquer sitúa la
leyenda “El Rayo de Luna”. Hay otra leyenda sobre su Cristo templario
“El Cristo Cillerero” que se encuentra en el altar mayor de San Juan
de Rabanera.
San Polo
Caballeros de la Orden de Calatrava
Cruz de CalatravaFue una Orden militar-religiosa fundada en el Reino
de Castilla, en el siglo XII, por el Abad Don Raimundo de Fitero, con
el objetivo inicial de proteger la villa de Calatrava (cerca de la actual
Ciudad Real). Pertenece a la familia de las órdenes cistercienses.
En Soria se instalaron extramuros de la ciudad en la iglesia de San Salvador.
Esta iglesia fue entregada por un nieto de Fortún López a la Orden en
1169. Continuó en posesión de esta Orden hasta 1322, desde cuya fecha
no se habla más de ella en las historias de la orden.
Varios maestres y comendadores pertenecieron al linaje de los Padilla,
señores de Calatañazor.
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